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martes, 4 de enero de 2011

Capítulo 1: Problema Paternal


Capítulo 1: Problema Paternal

Las trémulas figuras de la noche se podían apreciar cada vez más, sus cuerpos fantasmagóricos emergían con lentitud desde el agua hacia la superficie. Mostrando primero cabelleras sin brillo, deslucidas, después sus rostros cadavéricos y por último sus cuerpos.
Ellos surgieron del agua, encaminándose hacia nosotros, volando a una distancia escasa del suelo, venían de todas partes, del interior del hotel, desde los árboles, y desde…
Desde la tierra.
Una mano mugrienta y ennegrecida despuntó desde la grava marrón y atrapó mis tobillos, mandándome al suelo mojado. Grité. Y una horda de cuerpos zombies se abalanzó sobre mí.
Parecía estar viviendo La Noche de los Muertos Vivientes.
Tumbada boca arriba pude divisar un sinnúmero de caras de espectros dirigiéndose hacia mí. Había hombres vestidos con atuendos vetustos y sucios, mujeres con fecundo pelo que ocultaba sus rostros, poseían pieles agrietadas y grises, como si llevasen años subsistiendo bajo la tierra.
Sí, cierto, estaban muertos.
Comencé a dar patadas, no funcionó, mi contacto atravesaba sus cuerpos.
–¡Ania! –vociferaron mis amigos.
Los escuché viniendo hacia mí, sus pasos resonaron en los charcos que había dejado la lluvia y yo fui inmovilizada por incorpóreas fuerzas.
Traté de darme la vuelta para levantarme y algo atrapó mis piernas, lo que sea que era comenzó a jalarme a través del fango, grité mientras mi ropa se ensuciaba, clavé mis uñas en la tierra, dejando marcas sobre la misma.
Los chicos corrían entre la tormenta hacia mí, sentí mi cara siendo arrastrada, rasguñándose con las piedras, tragué lodo, mi cuerpo golpeó varias veces contra rocas, después con los escalones del porche y finalmente fui encerrada en el hotel. La puerta principal se cerró y la negrura oscureció mi visión.
Todo se quedó silencioso y quieto, sencillamente yací en el piso respirando de forma alterada.
No podía ver demasiado, hasta que la luz de una vela brilló con intensidad al fondo de la sala, todo tomó un matiz amarillento y se oyeron golpes en la madera de la puerta principal, golpes insistentes y ruidosos, no estaba segura de si eran los chicos, o los fantasmas de afuera.
Jadeé, gateé sobre él suelo, aturdida.
Cuando algo me golpeó la cabeza, algo pesado, como una… era una lámpara, se había caído del techo, o algún espectro había tratado de asesinarme, de nuevo. Los cristales estallaron en mi cabeza, haciendo un estridente sonido al hacerse añicos contra el suelo.
Había vidrios enterrados en mi piel, trozos cristalinos titilando en mi cuerpo, la sangre corrió en hilillos sobre mi cara, igual que lágrimas escarlatas. Gimoteé.
¡Malditos fantasmas! ¿Qué les había hecho yo?
Oh, sí, quemar su casa. Pero ellos comenzaron.
De una patada, la puerta de entrada se abrió, la gran silueta de Damien apareció allí, era una sombra ennegrecida, sus rasgos se vislumbraban ligeramente, se veía aterrador, su rostro esquivo y amenazante, su desordenado cabello revuelto, sus labios apretados.
Él entró, armado, sostenía un cuchillo de plata en cada mano, seguido de él Miranda y Colin también llegaron. Las sombras se cernieron sobre ellos, la oscuridad los atrapó como bruma. Traté de limpiar mi cara, aunque lo único que conseguí fue manchar mis manos y mis ropas, que ya estaban manchadas de tierra húmeda, polvo y astillas del suelo.
Alguien atrapó mi mano, halándome.
Ésa era Miranda, quién se había escabullido de la multitud de figuras voladoras para ayudarme.
Ella me entregó un cuchillo y un crucifijo.
–No sé si sirva de algo, pero sé que no te gusta quedarte sentada haciendo nada –dijo ella mientras yo cerraba el arma y crucifijo en mis puños.
Cuando me puse de pie me tambaleé, el dolor terminó de abatirme, me ardía mi rostro y cabeza en millones de punzadas, una vez más iba a caer al suelo.
Colin me atrapó. Damien estaba atrapado entre una muchedumbre de apariciones, cada vez que hundía sus armas sobre los traslúcidos cuerpos estos desaparecían, sin embargo eran demasiados, y parecían reaparecer luego de algún tiempo. Damien se veía frustrado por eso.
–Esto no está funcionando, ¿alguien tiene una idea? –se quejó Damien, su rostro estaba rojo, quizás de furia o de cansancio.
La puerta se encontraba abierta, podríamos escapar, y también sabíamos a la perfección que era una idea estúpida, puesto que había más de ellos afuera, en todas partes. Y el hotel se encontraba lo suficientemente alejado de la civilización como para que nadie notara que una matanza había ocurrido allí.
Miranda comenzó a susurrar algo. Ella rezaba.
–Linda, ¡cállate! –rezongó Cole.
Mi hermano empezó a retirar los vidrios de mi piel, él sopló mi rostro, removiendo los cristales que estaban adheridos superficialmente.
–No, espera, funciona –exclamó Damien, casi sorprendido.
Miranda era profundamente católica, nosotros no tanto. Sabíamos de los crucifijos y esas cosas porque lo habíamos visto en películas de exorcismos y demás. Ni mi hermano ni yo habíamos recibido una educación completa o propia de alguna religión. Mamá singularmente solía decir “todo existe” cada vez que le preguntaba sobre alguna duda de algún ser mítico o figura religiosa.
Sí, pero eso mismo solía decir de Santa Claus, por eso siempre me había negado a creer en algo.
Todo en el mundo era ciencia, todo tenía una explicación, la gente normal no solía creer nada además de lo que podían ver, sentir y escuchar, nada aparte de su propia fe. No obstante, los fantasmas habían llegado a mi vida desde mi nacimiento, ni siquiera lo consideraba algo anormal, mis padres y mi hermano trataban con ello como si se tratase del color del cielo o la inmensidad del mar. Comencé a darme cuenta de que era extraña cuando me percaté de que las personas, en el mundo real, fuera de mi casa, no conocían a los fantasmas tan personalmente.
Ahora de pronto había más cosas sobrenaturales de las que se podían creer, no eran solamente fantasmas, eran Vanthes, Leives, vampiros, ¿ángeles quizás? ¿Demonios? ¿El Sr. Claus también?
Ahí estaba Miranda, empezando a rezar una vez más, en voz alta.
Todo volvió a ser silencioso, el leve sonido de la brisa levantando las hojas secas de mediados de otoño y la más inaudible resonancia de nuestras respiraciones parecía un alto bullicio entre todo ese silencio.
Apreté entonces el crucifijo en mi mano, no me harían daño, ellos le temían a eso, ¿no?
Incluso Miranda se impresionó. Colin me echó una mano al levantarme.
Damien se quitó la chaqueta, se aproximó hasta mí y me limpió la sangre con su prenda, que tenía todo su olor.
–Seriamente estoy empezando a pensar que deberíamos contratar a Richard permanentemente –dijo Damien, él también desenterró algunos cristales de mi piel.
Yo siseé de dolor, mareada.
–O conseguir un kit de primeros auxilios y aprender a usarlo –sugerí.
Una malévola carcajada sarcástica hizo eco entre las paredes.
Todos miramos estupefactos hacia todas las direcciones. Me ahogué, empalidecí, incluso sudé al contemplar a Darren, de pie justo delante de nosotros, con al menos una distancia de un metro y medio. Su figura era traslúcida, igual que la proyección de un holograma, y estaba vestido con la misma ropa en la que había muerto.
Darren, mi amigo que se había suicidado arrojándose del tejado del hotel después de confesarme que estaba enamorado de mí. Eso era aterrador.
Sus labios se movieron, como si dijera algo, pero nada salió de su boca.
Pude leer el movimiento de sus labios formando la palabra “Volverán”.
Y él corrió escaleras arriba desapareciendo entre parpadeos, como si le costara materializarse.
Ignorando mis heridas que ardían, corrí tras él, segura de que quería que le siguiéramos, lo conocía lo suficiente como para darme cuenta de sus señales.
–Mierda, Ania, ¿A dónde diablos vas? –clamó Damien, al tiempo que venía tras de mí.
Vi a Darren correr por el segundo piso, franqueando el pasillo. El Hotel Nightmare solía sentirse nuestro, algunas veces al menos, pero ahora no podría sentirme menos bienvenida.
Pero claro, todo el mundo sabía que dentro del Hotel Nightmare no eras un buen invitado mientras estuvieses vivo, así que si lo estabas, no durarías mucho tiempo, te matarían. Darren sin duda había querido encajar en la descripción de los mejores huéspedes del hotel.
A pesar de todo, ningún fantasma había sido culpable de las muertes de mis amigos, había sido Carlo, el sanguinario Vanthe que había conseguido engañarme como una estúpida. Por suerte había logrado matarlo, sin muchos remordimientos. ¡Y pensar que alguna vez le había preparado un sándwich de queso fundido!
El espíritu de Darren se esfumó cruzando en una habitación, su destello se apagó, un último trozo de tela de su abrigo me dejó ver hacia dónde se había ido. A toda prisa irrumpí en el dormitorio, Darren se hallaba de pie en medio, solo, sonriendo hacia mí, pero no había malicia en su sonrisa, era una afectuosa sonrisa.
Un nudo atrancó mi garganta, en ese instante me di cuenta de cuánto lo extrañaba, deseé con todas mis fuerzas que estuviese vivo para poder ver esa sonrisa en el mundo real, de carne y huesos.
Cuando el resto de mis amigos entraron a la recámara Darren se desvaneció, convirtiéndose en una sombra y metiéndose bajo la cama.
Me tumbé de rodillas en el suelo e incliné mi cabeza para mirar bajo la cama.
Descubrí lo que Darren quería decirme, allí había un gran libro negro, el libro de magia negra de Susan, el que nos había metido en problemas en el pasado. Alargué mi brazo y cogí el libro.
–Buena idea, Darren –enunció Damien después de arrebatarme el libro de las manos–. Permíteme.
Damien intentó hojear páginas rápidamente, y mientras lo hacía, los espíritus reaparecieron, entrando por las ventanas, atravesando paredes, aferrándose al techo.
Había una niña, en una esquina, vestida en un vestido blanco arcaico, llevaba el cabello en una deshilachada trenza que caía en su espalda y ella sostenía una muñeca bajo su brazo, al igual que la mayoría de los muertos su boca estaba cosida, sus ojos estaban vacíos, su piel resquebrajada.
Ella me sonrió, su rostro apuntaba hacia mí.
–Hola, Ania –susurró sin abrir la boca, con una aterradora voz infantil. Ella desapareció, luego se materializó frente a mí, a escasos centímetros, extendió sus manos mostrándome su muñeca con vestido de trapo–. Ella es Georgette, me enterraron con ella, no le gustan los chicos como ustedes, los vivos.
Tragué saliva, sentí cómo mi rostro perdía color.
–Qué dulce –balbuceé.
Los espectros nos rodearon, todos vestidos con indumentaria de diferentes épocas del pasado, desde mujeres en vestidos portentosos al estilo de Romeo y Julieta hasta hombres con togas. Todos letales, aterradores, sin color, con ansias de matarme.
La voz de Damien hizo resonancia entre las paredes, él estaba hablando en otro idioma, leyendo las palabras del libro con un exótico acento que, saliendo de su boca, era sensual, incluso en estas circunstancias, pronunciaba con énfasis las erres.
Los espectros chillaron como si alguien estuviese incinerándolos en vida, sus alaridos eran iguales a chillidos animales, y por fin, en una bruma de espontáneo humo ellos se evaporaron.
–Ellos se irán hasta la próxima luna llena, o hasta que alguien los invoque –afirmó Damien, arrojando el libro al suelo una vez más.
Colin suspiró.
–Es hora de irnos, ya no hay más nada que podamos hacer aquí –dijo.
–Sí hay algo que debo hacer, darme un baño, por ejemplo –mencioné.
Todos me observaron, Damien se aproximó y me besó levemente en los labios.
–Hmm… ¿Ése es tu nuevo brillo labial? Polvo, mugre y sangre, mi favorito –bromeó, lazándome su sonrisa que hacía que mis rodillas temblaran y mi corazón sufriera un ataque.
Le golpeé con un puño en el brazo.
–Eh, hermano, controla a tu hermanita –dijo Damien a Cole.
–Lo siento, estoy dándole más libertad, le permito que golpeé a los chicos por sí misma –replicó mi hermano.
Después de darme la última ducha en el Hotel Nightmare, y cambiarme de ropa, y poner banditas de Bob Esponja en las laceraciones de mi cara, me dirigí a la furgoneta de Miranda, donde los chicos me esperaban. A kilómetros de distancia se podía escuchar el melancólico ritmo de “What A Wonderful World” de Joey Ramone.
“The colors of the rainbow are so pretty in the skies…”
Ah, Miranda, esa chica tenía gustos extravagantes de música hippie ochentera, o de quién sabe qué épocas pasadas.
En otra ocasión Colin habría arrojado por la ventana la colección de CD’s de Miranda solamente por haber mencionado la sola palabra de reproducirlos, pero algo había cambiado con respecto a ese amor-odio entre ellos, y Colin parecía mucho más tolerante. Esa chica era de ayuda para mí, gracias a ella Damien y yo podíamos besarnos libremente, ella había convencido a Cole de darme más libertad y de que ya era una “niña grande”. Así que Colin estaba menos gruñón los últimos días.
Como mi padre decía, “Las mujeres son el peor mal de un hombre, pero son un mal necesario”.
Ciertamente, Miranda tenía gran influencia sobre Cole, aunque él no lo quisiera. Personalmente pienso que es el mismo efecto en el caso contrario, pues los hombres también son el peor mal de una mujer, y un mal necesario, evidentemente.
Mientras el orgullo de mi hermano era aplastado cuando escuchaba aquella música pacifista e idealista de la época en la que él aún no había nacido, con todo el volumen puesto, los cuatro se reían a carcajadas, brindando con sus botellas de cerveza, haciendo chistes, la mayoría de sexo.
Atravesé la puerta del vehículo con una sonrisita dibujada en mi boca, ellos eran mis únicos amigos en la vida, incluso Colin, que era mi hermano, incluso Damien, que era mi novio.
–Oh, cállense, la niña no puede escuchar estas cosas –profirió Miranda, haciéndoles saber que estaba ahí, le dirigí una mirada fulminante, pero cariñosa–. Bromeo, quise decir, la niña grande no puede escuchar estas cosas.
Fingiendo furia, le lancé mi mochila a ella, quien la atrapó quejándose.
Colin bajó el volumen de la música y nos habló a todos al tiempo que se dirigía al asiento del conductor.
–Ania, atrás hay un par de Cola Colas, por si quieres algo salvaje con lo que emborracharte –me dijo mi hermano, obviamente burlándose. Él encendió el vehículo–. Es hora de regresar a casa –Cole miró a Damien para hablarle–. Y tú, a donde sea que quieras que te deje –después de un instante de vacilación Colin pareció darse cuenta de algo importante–. Espera un momento, tú, perra –le habló a su amigo–. Tú tienes que venir con nosotros a Los Ángeles, te aprovechaste de mi hermanita, y son novios. Así que lo menos que puedes hacer es ir a conocer a nuestro padre, ya sabes, debo rendirle cuentas y enseñarle al maldito que le robó a su pequeña.
Damien alzó las cejas y ensanchó sus ojos, estupefacto.
–Oh, no, hombre, ni de broma –comenzó a balbucear.
De pronto comencé a pensar que no era tan mala idea, si Damien venía con nosotros, tendría más tiempo para pensar si quería quedarse… bueno, conmigo.
Claro que papá lo ahorcaría, pero después de que se le pasara el ataque todo estaría bien, y Damien podría decidir si me quería lo suficiente para permanecer a mi lado.
–Oh, no, no intentes escaparte de ésta, compórtate como hombre y enfrenta tu rollo, papá no es taaaan malo, sólo un poco, después podrías regresar si te acobardas demasiado. ¿No pensarás salirte con la tuya después de haber utilizado a mi hermanita, o sí?
–Pero… –comenzó a tartamudear Damien.
–Tendrás que decir que sí.
–¿No tengo más opciones?
–Parece que no –Cole se encogió de hombros.
–Bien –aceptó mi chico.
Y salté sobre mi hermano, dándole un fuerte abrazo, agradecida de que hubiese convencido a Damien, asimismo, besé sus mejillas.
–Eres el mejor hermano de todos –le dije.
Él me empujó haciendo gestos fingidos de repugnancia.
–Es suficiente de tanto amor, no lo hice por ti –mintió, lo supe porque los dos compartimos una sonrisa cómplice.
–¿Y no hay nada para mí? –protestó Damien haciendo pucheros hacia mí.
–Oh, sí que lo hay –soltó Cole, quien se rió y le dio un apretado abrazo a su mejor amigo, simulando que le iba a besar.
–No enfrente de las chicas, hermano…
–Nos vamos, no hay derecho a réplica –Colin de pronto se encontró frunciendo el ceño hacia el volante y agregó–. ¿Sabes qué? Conduce tú, tengo asuntos pendientes en el asiento trasero.
Él señaló a las cervezas.
Damien tomó el volante.
–Sí, quieres besuquearte con Miranda –se rió Damien.
Para mi sorpresa, Colin empujó a su amigo hacia el asiento delantero y dijo:
–Exacto.
Además, Miranda no protestó, las cosas cada vez se ponían más locas.
Me puse en el asiento del copiloto, Damien me tomó de la mano, entrelazando nuestros dedos.
–¿Sabes? No lo hice por Colin, lo hice por ti –murmuró Damien por lo bajo.
Hablaba del hecho de que vendría con nosotros a conocer a papá.
–¿De verdad? –me encontré diciendo con duda.
–Lo juro.
Fue un largo viaje cruzando los Estados Unidos, un viaje divertido y agotador, de al menos cinco días, al final había dejado de contarlos. Miranda, Cole y Damien se turnaban para conducir, pero ninguno me dejaba siquiera estacionar el auto en la estación de gasolina, estaba segura de haber aprendido a hacerlo bien, y ninguno me permitió demostrárselos.
Cuando Colin conducía y Miranda era su copiloto Damien aprovechaba para robarme algunos besos fuera del alcance visual del espejo retrovisor, aunque seguramente mi hermano se daba cuenta, sólo que no decía nada.

Un escalofrío recorrió mi cuerpo cuando los cuatro nos bajamos frente a la casa de papá, nuestra casa, la casa de mamá también. No es que tuviera frío, es que había estado temiendo a ese momento desde que había partido con mis amigos el mes pasado.
Damien debió notarlo, porque me colocó su chaqueta sobre mis hombros. Me sentí cálida y reconfortada al instante, oliendo la sutil fragancia de Damien impregnada en la prenda. Era mucho mejor haber venido con él, era bueno que estuviera aquí para mí.
Antes de que termináramos de atravesar el sendero hacia el porche la puerta principal se abrió y la silueta de mi padre apareció allí, a contraluz, desde el interior cálido del hogar.
Él abrió los brazos y yo corrí a lanzarme en ellos.
Papá seguía tan joven y fuerte como siempre, imposiblemente joven para tener un hijo de diecinueve años. Luego recordé, claro, si él era un Leive, también era inmortal, y tenía veintiún años. ¡Cómo no pude darme cuenta de eso!
Mi padre me puso en el suelo besando mis mejillas.
–¡Mi chiquita! ¿Cómo has estado? Te extrañé demasiado, princesa –él me echó un vistazo de pies a cabeza, casi frunció el ceño–. Estás más alta, y, ¿qué te he dicho sobre usar esas camisas por encima del ombligo?
–¡Papá! –me quejé–. Arruina el reencuentro más tarde, ¿sí?
–De acuerdo –él besó mi frente.
Colin llegó detrás de mí, extendió su mano hacia papá.
–Buenas noches, padre –fingió una gruesa voz adulta.
Papá ignoró la mano que le ofrecía y abrazó a su “pequeño” hijo, que casi alcanzaba su misma edad. Colin lo abrazó también, dándole palmadas en la espalda, después lo retiró empujándolo.
–Papá, papá, me avergüenzas delante de mis amigos –protestó mi hermano.
Entonces mi padre reparó en Miranda y Damien, quienes aguardaban en silencio y con timidez detrás de nosotros entre la noche.
Papá se aclaró la garganta, recuperando su postura de tipo serio que usaba para presentarse a mis amigos. Advertí que él reconoció a Miranda mientras los invitaba a pasar a casa.
–Eh, querida –exclamó papá hacia ella–. Tú eres esa chica, la que… –mi padre dejó de hablar, como si se mordiera la lengua para evitar decir algo imprudente–. ¡Miranda! –recordó finalmente su nombre–. Siéntate.
La invitó al sofá de la sala, ignorando a Damien, que parecía ruborizado. Mi corazón había comenzado a palpitar apresurado, no quería escuchar los gritos de papá tan pronto.
No iba a decirle, “eh, papi, él es mi… ¿novio?” mientras cerraba los ojos esperando una bofetada. No era el momento, no todavía. Colin me salvó.
–Papá, ¿recuerdas a Damien, el amigo del que te he hablado? –Colin señaló a Damien.
–Oh, tú eres Damien –mi padre lo escudriñó con la mirada, con recelo.
Damien le tendió la mano.
–Damien Bathory, señor –se presentó.
Papá ignoró su mano y lo condujo junto con Miranda.
–Siéntate por aquí, hijo, he oído mucho de ti –le dijo, para después cambiar de tema–. ¿Se divirtieron? Claro, espero que haya sido diversión sana.
–Lo fue –soltó mi hermano, una sonrisilla irónica se escapaba de sus labios–. Ania finalmente reconoció lo que éramos, los fantasmas nos hicieron la vida imposible, y fuimos atacados por Vanthes psicópatas.
Mi padre me miró de reojo, asintió con la cabeza y fingió una risita amigable.
–Nada de alocadas fiestas, ni tatuajes, ni drogas, ¿verdad? –la mirada de papá hacia Colin fue severa, como si pensara que era culpable. Los latidos de mi corazón aceleraron aún más, mi hermano se atragantó con su propia risa. Le miré duramente.
Damien se veía nervioso, estaba muy callado.
–Nah, para nada –la voz de Colin fue satírica–. Si no pregúntale a Ania. No tatuajes, no sexo, no drogas, ¿verdad?
Él me miró con diversión, le disparé mi peor mirada. Papá se cruzó de brazos y apretó los dientes, como si sospechara algo.
–¿Eso qué significa? –escrutó.
–Nada, no significa nada –admitió Cole, me relajé y dejé escapar el aire de mis pulmones, por un momento había creído que me delataría–. Simplemente que puedes preguntarle a Ania, ella estuvo vigilándome muy bien.
Mi padre también se relajó, y seguidamente se dirigió a su insoportable hijo.
–Cole, hijo, ven a la cocina conmigo, sabes que soy terrible anfitrión.
Colin se rió.
–Que vaya Ania, no me mires a mí, soy peor anfitrión que tú –repuso–. Por mi parte recibirían un trozo de carne cruda y les diría que buscaran sus cervezas en el refrigerador.
–Hijo, quiero hablar contigo un segundo –confesó al fin mi padre, sin rodeos.
–Oh –asintió Cole, poniendo su mejor cara de “estoy en problemas”.
Les comencé a seguir, papá me detuvo.
–Princesa, hablaré únicamente con tu hermano, no dejes solos a tus invitados.
Me enfurecí, desde luego papá creyó que estaba demasiado chica para oír conversaciones adultas y, como siempre, me excluyó.
Sin embargo, tan pronto entraron a la cocina me recliné del umbral para espiar la conversación, les hice señales a Damien y a Miranda de que hicieran silencio, aunque era imposible que estuviesen más callados.
–Hijo, ese muchacho… –comenzó mi padre, mi rostro palideció–. Tú y él son… tú sabes, hijo. Si eres, homo… –papá no podía pronunciarlo–. Si eres homosexual deberías decírmelo, no quiero decir que lo aceptaré tan fácilmente, pero si ustedes están saliendo yo podría ayudarte a ver psicólogos, y… bueno, te darías cuenta de que es un error…
Quise reírme tan alto que apenas pude contenerme, Colin estaba blanco y mudo, sus ojos ensanchados. Hasta que soltó una carcajada en voz alta, en lo que aproveché para susurrarle a Damien.
–Papá cree que tú y Colin son una pareja gay.
Damien puso sus ojos en blanco, como si estuviese acostumbrado a aquello. Miranda se largó a reír, dándole palmadas en la espalda a Damien.
–¡Papá! –se interrumpió Colin–. ¡No soy gay! De verdad, sabes que siempre me han gustado las chicas. Damien no es mi novio, de hecho, él es el novio de Ania.
El mundo se paralizó en un latido forzoso de mi corazón.
–Oh, no, Colin se lo dijo –musité.
Miranda dejó de reírse, Damien se puso más serio y se le subieron todos los colores al rostro.
Me asomé un poco para ver la reacción de papá. Él estaba sacando una lata de soda del refrigerador y sus manos se cerraron alrededor de la misma, haciéndola trizas, el contenido líquido se vació en el piso. Esto era malo.
–¿Cómo que es el novio de mi niñita? –mi padre casi gritó–. ¿Me estás diciendo que ese tipo enorme que ya se afeita está con mi pequeña princesa? –papá arrojó la lata al suelo–. ¡Te dije que debías protegerla de los chicos! No la envié contigo para que se la presentes a tu mejor amigo soltero. Porque es soltero, ¿no? Si ese tipo le ha puesto un dedo encima a mi bebé juro que le mataré.
Mi padre comenzó a moverse, Colin se interpuso en su camino y detuvo sus iracundos pasos.
–Papá, cálmate, sé que Ania es nuestra niña, pero Damien es un buen tipo, lo conozco, y no está jugando con ella. Y debes aceptar que nuestra niña ya es casi una mujer.
–Casi una mujer y una mierda, ella es una niña, ese hombre se está aprovechando de ella, estoy seguro. ¿Al menos te aseguraste de que no la tocara?
Cada frase que Cole respondía comenzaba con la misma palabra.
–Papá, en el hotel pasaron muchas cosas, no podía estar vigilándola todo el tiempo como un perro guardián.
–¡Eso fue lo que te pedí que hicieras! Fue un error dejarla ir, pensé que la cuidarías. Ella sigue siendo virgen, ¿no?
Colin largó un suspiro.
–No lo sé, de hecho, yo creo que no. Siempre que pude traté de impedir que llegaran lejos, pero ellos han estado…
Error, gran error.
¡Oh Dios! ¿Qué estaba pensando mi hermano? Papá me cortaría la cabeza, lo haría. Si Colin quería deshacerse de mí habían mejores formas, dos asesinatos y la humillación pública eran demasiado para mí.
Nunca vi a mi padre enrojecer tanto.
–Lo mataré –él se encaminó fuera de la cocina, me alejé, lo más lejos posible de él y de Damien.
Colin trató de retenerlo.
–¡Papá!
Pero papá no escuchó, lo apartó de su camino y volvió a la sala de estar, con una mirada asesina hacia Damien, quien ni siquiera se inmutó, permaneció callado y firme, preparado para cualquier ataque repentino. Por un instante creí que mi padre buscaría su pistola y le dispararía a Damien, y después a mí. Me imaginé la tragedia familiar más sangrienta y atroz.
Cuando mi padre se aproximó a Damien el timbre sonó, paralizándolo, él apretó los dientes, su mandíbula se tensó aún más.
–Abriré –masculló con increíble tensión en la voz, conteniendo su furia.
Se alejó hacia la puerta, Colin se unió a nosotros.
–¿Por qué se lo dijiste? ¡Le dijiste todo! Ahora me matará, matará a Damien, a ti. ¡Moriremos todos! –susurré dramáticamente a mi hermano.
Él lanzó una risita.
–No exageres, tendrá que superarlo, no los matará, quizás puede hacer que encierren en la cárcel a Damien, y golpearlo mucho, pero nada más.
–Eso es mejor que morir, ¿no? ¿Cuántos años podrían darme en prisión? –dijo Damien. No podía creer que estuviese bromeando acerca de eso.
Papá regresó con otro hombre.
Lo único que pude hacer fue amar a ese hombre desconocido por ser mi salvación, mis ojos parecieron reconocer la cara de Dios cuando lo vi, ese tipo había salvado unas cuantas cabezas hoy con el simple hecho de haber tocado el timbre. De acuerdo, estaba exagerando, aun así, no pude evitar echarle una ojeada al extraño y encantador caballero que estaba de pie junto a mi padre.
Él era atractivo, apuesto, alto, rozaba los veintitantos años, tenía la piel bronceada, un cuerpo bastante equipado, una intensa mirada azul verdosa, su cabello era castaño y desordenado, su barbilla estaba sutilmente oscurecida por una incipiente barba de un día, sus rasgos eran elegantes, nariz alargada y estilizada, labios delgados y definidos, sus cejas oscuras resaltaban sus ojos, y un pequeño hoyuelo dividía su barbilla.
Sin duda lo que más me pareció extraño fue su portentoso vestuario, usaba un elegante traje antiguo, igual que un disfraz, pero malditamente real, llevaba un levita verde oscuro, pantaloncillos cortos de gabardina negra, mocasines, corbata de repliegues, una camisa blanca plisada y un sombrero pirata, o algo así. No sólo parecía llevar demasiada ropa, sino que cada prenda parecía pesar al menos quince kilogramos y nada combinaba con nada. Era un raro personaje, salido de cuentos de princesas encantadas.
–Estos son mis hijos –mi padre nos señaló a mi hermano y a mí.
–Sí, son ellos –el hombre asintió–. Han hecho un trabajo excelente en una reciente lucha con Vanthes, por lo tanto los quiero conmigo, deben entrenarse en la sede de New York.
–¿Qué? –vociferó mi padre–. ¿Me estás diciendo que quieres llevarte a mis chicos, Eustace?
El hombre, Eustace, sonrió con una pizca de locura en la mirada.
–No es como si te los quisiera robar, sabes que ellos han debido educarse en una verdadera academia, pero tú te has negado, y ahora tu niña ha crecido, creo que pronto atravesará su primera transición, puedo olerlo. Evangeline necesita ser mejor instruida –él hombre pausó durante un segundo para dirigirnos una mirada, sus ojos claros capturaron los míos–. Como se darán cuenta, nada de esto ha sido al azar, fueron enviados al Hotel Nightmare con un propósito, el lago del hotel es el que antes solían llamar El Gran Lago de la Inmortalidad, de donde fueron creados los primeros siete guerreros Vanthes. Ustedes consiguieron sobrevivir a los demonios.
–Mi niña no ha crecido, sigue siendo niña –refunfuñó mi padre enfureciendo–. Y no la dejaré marcharse de casa sola otra vez.
Eustace hizo rodar sus ojos.
–¡Padres! ¿Son siempre tan difíciles? –se burló el hombre desconocido–. Tu linda niña tiene dieciséis años, sí, sigue siendo una niña, pero no lo será por mucho tiempo, y tan pronto como se haga mayor debe empezar a luchar como guardiana. Y ella no irá sola, estará con su hermano. No quiero tener que convocar a Losna, la diosa está realmente de mal humor estos días, así que será mejor que les dejes marchar, Hammond.
Papá apretó los dientes al hablar.
–¿Hay allá…? Ya sabes, ¿chicos?
Eustace resopló.
–Por supuesto que los hay, es una academia, de chicos.
–Pero… ¿les dejan acercarse a las chicas?
Eustace se rió muy alto.
–La mayoría de las veces sí, deben socializar, por supuesto, aunque no permitimos las visitas nocturnas en las habitaciones, al menos que alguno de mis chicos se escape para tener sus propias aventuras calientes –papá lo miró con furia–. Estoy bromeando, nada de chicos. Lo juro.
–Pero… los estudios de Ania…
–La academia ofrece estudios, lo sabes –afirmó Eustace.
Comencé a pensar en la conversación, mi padre y ese hombre estaban negociando enviarme a estudiar en alguna academia de la ciudad de New York, lo que significaba que podría estar con Damien, si papá aceptaba.
Mi padre dudaba.
–Si Miranda decide quedarse aquí yo no iré a ninguna parte –intervino Colin en un gruñido.
–Si su hermano mayor se niega a ir no la dejaré marcharse de aquí –soltó mi padre, dirigiéndole a Eustace una mirada repleta de ira.

21 comentarios:

Hanny_liz dijo...

soy la primera !!!!

Hanny_liz dijo...

OMJ!!! estuvo genial GENIALISIMO !!! jaja ya me imagino a mi padre k le diga eso mi bro jaja mata a mi novio jaja y de cuando a ka Damien es tan serio ............. awww Colin y miranda no hacen tan mala pareja jajajaja y upsss yo siempre me burlo de las amistades de mi hermano obvio bromeo cn k son parejas y ellos lo acptan :P es divertido tener hermano mayor ( no se xk me identifico con Ania y Colin ) AMOO !! tu novela siguela pronto plis es una MARAVILLOSA nove °!!

Hanny_liz dijo...

yyy GENIAL FUI LA 1 y la 2 :D jaja Ok ya no sabes lo gracioso kk es estar acostada en el sillon de la sala meterte a internet desde tu cel entrar a tu pagina y ver n uev o capitulo corro como loka hasta mi computadora , mientras leo en mi cel y despues cuando carga leer y comentar todo por tu nove !!!

Anónimo dijo...

Por fin el primer capitulo =)
Hecho mucho de menos a Darren se notaba que era un chico encantador y aun muerto me ha ayudado a encontrar el libro de magia negra !

Aaggg estupido de Colin sera imbecil no me puedo creer que le haiga a papa dicho que Damien y yo eramos novios!
jajaja me hizo mucha gracia cuando papi se penso que eran Gays y tambien me gusto esta parte :
–¿Cómo que es el novio de mi niñita? –mi padre casi gritó–. ¿Me estás diciendo que ese tipo enorme que ya se afeita está con mi pequeña princesa? –papá arrojó la lata al suelo–. ¡Te dije que debías protegerla de los chicos! No la envié contigo para que se la presentes a tu mejor amigo soltero. Porque es soltero, ¿no? Si ese tipo le ha puesto un dedo encima a mi bebé juro que le mataré.

Me gusta ese rollo del padre y el hermano sobreprotector eso es lo que me lleva hacer trastadas y cuando las hago me siento como una Niña Grande
Bueno me he fijado que tienes nuevos personajes espero conocerlos mejor asi que no los mates prontos xD!
Siguela Steph!
Bye! ;)
Attentamente:jonatica_joe&nick

Nicolita Jonatika Cullen dijo...

waiiiii
esta
FabulOsO
Me
encantO
Miiil
Vecesss...!!
Debes
seguiirlaaa

Anónimo dijo...

Me encanto estuvo fantastico steph en serio no c como aces para tener esas locas ideas...att: Perla Cuevas

Anónimo dijo...

CHAN! :| Bueno algo pienso que puede pasar. Van a ir al instuto y Ania va a conocer chicos, y va a haber pelea entre ella y Damien o Damien va a entrar al instuto con Ania y bueno veremos.
Por el momento no quiero hacer muchas especulaciones. Esperare el prox cap...
Sos una genia!

MH

*Lawis Jonas* dijo...

wowme encanto el cap aunque aun no empieza del todo la diversion o ueno mejor dicho los problemas que pasara jijiji ya quiero saber pliss
no tardes mucho que morire
creeo que tu nove es mi adiccion
tqm!!!
sigue escribiendo eres magnifica haciendolo
cuidate
=)

noeliah-c dijo...

dios!! es que me encanta enserio!!! no hay un capitulo que no me guste ME ENCANTAN TODOS!! estoy impasiente por que publiques el proximo capitulo....
Besos!! =)

Anónimo dijo...

uuuuu steph como siempre el cap maravillosoooo, jejej no se pudieron llevar mi compu wiii pude leerr, oye me encanta como has puesto el blog hehe me acordaste a unos muñequitos que antes veia mucho era bitelyuz o algo parecido el nombre del muchacho ahhaah que es el que esta de fondo en el blog. esta genial al igual que la cancion de helena de my chemical romance la cual es mi favorita y el video me ha dado ideas para mis 16 jejjeje sii en verdad me gustan este tipo de stilos dark jeje bueno te dejo steph. sigue escribiendo asi de genial!! att: perla cuevas

Anónimo dijo...

ALEJANDRA TREJO:
OHHH MY GOD ME ENCANTA HAHAHA COMO LE SOLTO LA BOMBA COLIN DE QUE DAMIEN ERA EL NOVIO DE ANIA Y ME MATO DE LA RISA QUE EL PADRE DE ANIA PENSARA DE QUE ERAN HOMOSEXUALES HAHAHAHA ME MATASTES ESSTUBO MUY DIVERTIDO ESTE CAPITULO Y QUE SOBRE PROTECTOR ES EL PADRE DE ANIA POR FAVOR SOLO ES UN NOVIOOOOO NI QUE SE FUERAN A CASAR ESTO ESTA CADA VEZ MEJORRRRR SIGUELAAAAA PRONTO PLEASE HASTA LUEGO XOXO TKMMM

fioreline dijo...

aaaaaaaaaaah coliiin que lindo :D y el papá, o dios si que es sobreprotector, pero igual me parecio tierno :D, ya quiero otro capi :D, prontoooo, 3 dias serán largos Y-Y

Gallethiitha Jonas dijo...

Muy bueno el cap
De verdad me pusiste a pensar jaja
bueno ya tenia muxo time que no leia una nove tuya , eh leido muxas pero ninguna como la tuya jaja
bueno cuidate muxo , te cuento empezare a escribir mi Diario se llama " Diario de una JOnatika" ok
y los personajes seran interpretados por personajes de Disney , bueno cuidate ok bye

dominique mora cuellar dijo...

OMG! aa estuvo genial!!! hubiera querido ver mic ara caundo lei la parte donde cole le decia a su papa todo sobre ania y damin! ajja me encanta!! woo nueva nove! :D
bye

Hanny_liz dijo...

Stephany !! una preguntota tu tambien estas de vacaciones en la escuela ? esque bueno si mal no recuerdo dijiste que en febrero estarias algo ocupada y no podrias suvir tan seguido sigue en pie eso ¿?

Anónimo dijo...

SUPER COOL ES CAP STEPH ;) .. POBRE ANIA , SIEMPRE SUFRIRA DOLOR COMO ANGIE U.U ! XD ME ECNANTO EL CAP ENSERIO , ESTOY IMPACIENTE POR EL CAP 2 .. AAAAAAAAH :| .. JAJAJA CREO QUE EL PAPA DE ANIA ES SOBREPROTECTOR MATARA A DAMIEN JAJA .. ania se ira a una escuela ojala que se vaya con cole y miranda (yn) .. QUIERO SABES QUE PASARA :ñ .. DEBERIAS HACER UN MARATON STEPH , TODAS QUIEREN ESO :D y si no es mucho pedir que subieras cada 2 dias jajaja ! .. ya que en febrero entraras a la prepa MUJER GRANDE , todabia me acuerdo cuando escribias tus novelas hay no , jajajajaj es broma ! . pero deberias subir cada 2 dias ¬¬ .. JAJA DAMIEN Y COLE GAY ? JAJAJAJAJAJA, SIII NO 8 - ) .
SIGUELAAAAA ! A Y UNA PREGUNTA , TIENES UNA PAGINA O ALGO ASI DONDE ESTE PUBLICADA LA NOVEL TU,YO Y EL APARTE DE WORD? .. Y OTRA , TUS PAPAS , TUS HERMANOS SI TIENES , SABEN QUE ESCRIBES ESTAS NOVELAS ? O ALGUN PARIENTE TUYO ? .. JAJAJAXD AHORA SI BYE °

Ilse:)

Anónimo dijo...

¡Madre mía!

Ya sé de dónde Colin sacó ese instinto tan SOBREEEEEEEPROTECTOR en serio, tal para cual, claro un poco más fuerte en el padre de Ania.

¡Y CÓMO LE DIJO TODO! Era para matarlo, menos mal tocaron el timbre había hecho en mi cabeza hasta la escena de la violencia (que exagerada).

Quería preguntarte Steph, ¿de dónde eres? & si no eres/vives en USA por qué siempre lo tomas como el paisaje de tus novelas?

La canción de Helena de MCR es MUY buena, desde que la estrenaron me fascinó, & cuando vi que la colocaste para este capítulo fue como "¡Oh a ella tmb le gusta!"

Te deseo mucha suerte para cuando entres a la universidad, ya yo estoy ahí, estoy en la Facultad de Medicina, mi mejor consejo es: Organización, y estar pendiente a cualquier dato y pista que den los profesores. Si sigues eso, creo que siempre encontrarás tiempo de pasarla bien ;)

No soy tan nueva lectora, he leído desde mediados del Hotel Nightmare, pero algo siempre sucedía que no podía comentar.

También leí Seducción & Tentación déjame decirte, ¡fantásticas!

Una pregunta, ¿en qué parte pudo encontrar para descargar El Hotel Nightmare? No lo veo :$

Otra cosa, casi muero cuando vi que el protagonista de la novela era Sean Faris, & debo decir que eso me incitó más a leer la novela. Porque lamentablemente esa bomba sexy no es tan conocida como debería. A mí me fascinan sus películas & sus fotos (obvio a quién no? baba) Jajajaja ¿Por qué Sean Faris? ¿Cómo lo conociste? ¿Qué te dijo "este es mi nuevo prototipo de hombre para la novela"?

Love. Celeste.

Anónimo dijo...

OMG!!!
El capitulo estuvo increible!
Mori de risa en algunas partes! xD
Me encanta la conexion entre Damien y Cole xD
Ya kiero leer lo q vendra!!
Wii nuevos personajes! :D

Att:AnyJB

Paula dijo...

AAAH MUERO.. QUIERO MAS QUIERO MAS.. QUIERO MAAAAAAAAAS!!!! hahahahaha Siguela(:

saludoos!

micaela dijo...

diosss que buen capituloooo...
me encanto tubo de toodo me rei muchisimo y tambien hasta me puse nerviosa cuando el papa de ania y colin se aserco a damien despues de saber la verdad..
asi que tienen que ri a un colegio pero si va ovioo que tiene que ir con damien sino me muero junto con ania...

me encantoo segui asi besotes

Fernanda Jonas dijo...

hehehe este capitulo estuvo algo divertido con eso que el papa de Ania creyo que Cole y Damien eran pareja hehehe si que me moria de risa....
hhumm ojala y papa si le de permiso a Ania de ir a New York asi podra estar mas tiempo con Damien...
que onda con Colin casi le dice todo, todo a su papa omg...
el y Miranda hacen linda pareja...siguela me encanta....

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