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martes, 28 de septiembre de 2010

Capitulo 16: Amante Peligroso.


Capitulo 16: Amante Peligroso.


Prensé mis labios, padecía en mi interior una especie de furia mesclada con martirio, me sentía engañada en algún punto.
–Joe no podría, él no robó La Daga de Cristal, no lo hizo. Tú estás mintiendo –acusé a Ravenwood.
Por un segundo todos intercambiaron miradas fugaces, Adolph me miró y se giró hacia Jonathan.
–Tu Joseph podría hacer cualquier cosa mientras la sangre de demonio consuma parte de él –me dijo Ravenwood con austeridad–. Y yo no he dicho que él ha robado la daga, yo dije que podría estar involucrado.
Nina y Jerry estaban taciturnos al fondo del recinto, mordisqueándose las uñas y mirando con incredulidad, temor y nerviosismo. Bajé la mirada avergonzada.
–Yo he bebido un poco de él –murmuré en voz baja, luego miré a los chicos–. ¿También yo he estado comportándome rara?
Cuando había estado en mi cama con Joe yo le había mordido en el hombro, había bebido algo de su sangre, quizás eso era suficiente, tal vez yo había estado haciendo cosas horribles los últimos días sin saberlo.
–Angelique no ha cambiado –indicó Alan y meneó la cabeza irreflexivamente–. Se ha descontrolado un par de veces bebiendo la sangre de Jerry, pero eso pasa porque aún es novata, ¿no es así?
–Esa es sólo una de las razones –expresó Jonathan–. Lo de Angelique no tiene mucha importancia, si ha bebido poca sangre posiblemente no tenga ninguna secuela. Además el efecto en ella puede revertirse, ya que no tuvo un ritual con La Daga de Sangre.
Nina se adelantó unos pasos para quedar cara a cara con Jonathan.
–¿Piensas tomar medidas en contra de Joe? –indagó ella con rigurosidad.
Maldije en voz baja, después de todo lo que Ravenwood había declarado sobre Joe todos estarían en su contra, incluso yo debía estarlo, pero no podía creerlo, estaba dispuesta a escucharlo antes de juzgarlo. Mi corazón dolió al pensar repentinamente en la perspectiva de que quisieran hacerle daño si fuera culpable.
–Primero debemos tomar medidas en contra de su preceptor, Sam es un demonio muy poderoso, y si está caminando por la tierra, en lugar de estar encerrado entre las llamas del infierno, significa problemas, unos muy grandes. Y si Joseph está involucrado también todos ustedes, especialmente Angelique.
Adolph frotó su barbilla y apretó sus dientes, parecía disgustado, perturbado y atónito.
–Alan, súbete al auto, vamos a buscar a Joe –dijo Adolph y se giró hacia Jerry–. Jerry, cuida de que Angelique no salga de aquí, también tú, Nina.
Jonathan salió de la habitación y todos le seguimos.
–Esto no es justo –vociferé afligida, seguí a Adolph–. Yo tengo que ir, tengo que hablar con Joe. Él tiene que escucharme, Adolph, déjame ir con ustedes, por favor.
–No. Angelique, te quedarás aquí aunque tenga que dejarte encerrada, ¿me oíste? –finalizó Adolph.
El agobio se evidenció en mi rostro.
–Adolph, no van a hacerle daño, ¿verdad?
Él me observó adusto.
–No puedo prometerte nada –me contestó.
Sentí un nudo atravesado en la garganta, mi corazón estaba teniendo dificultades para latir.
–Tengo que ir con ustedes –cuando Adolph abrió la puerta principal yo me interpuse en su camino–. Por favor, Adolph, llévame, yo necesito ir…
–No, ya basta –clamó Adolph y me empujó de nuevo hacia dentro de la casa–. No intentes hacer locuras, chiquilla.
Empecé a correr detrás de él, Jerry y Nina me sujetaron de los brazos y me arrastraron hacia dentro. Jonathan, Alan y Adolph cerraron la puerta al salir. Forcejeé con mi amiga vampira y con el hechicero humano de los tatuajes para zafarme de ellos y fugarme.
–Déjenme ir –demandé enfurecida–. Por favor, chicos por favor, suéltenme.
–Chiquilla, deja de moverte como loca –Nina me apretó el brazo más fuerte–. No te dejaremos ir.
Me sentía tan iracunda y colérica que deseaba gritar y llorar. No sabía qué pensar, quería creer que Jonathan estaba mintiendo, sabía que no podía permitir que lastimaran a Joe. Por otra parte, si todo era cierto, Joe habría robado la estúpida daga de cristal, y Alan había sido torturado por su culpa, había traicionado y herido mi confianza y la de todos sus amigos.
Solté un gimoteo de consternación.
–Por favor –susurré antes de darme por vencido.
–Está bien, Angelique –Nina trató de serenarme–. Todo va a estar bien.
–Le harán daño –mi voz sonó terrible y cortada.
Jerry suspiró, había estado tan callado.
Me arrojé en el diván, no dije una palabra más, me quedé inmóvil y con los brazos cruzados. Nina y Jerry no se separaron de mí en toda la noche, me estaban vigilando como si fuera una criminal.
–¡Vamos! Di algo, Angie –insistió Jerry luego de un par de horas acaecidas.
No respondí, no me había movido ni hablado en absoluto desde que Adolph se había marchado dejándome encerrada con ese par de chicos. Mantuve mi ceño fruncido y mis ojos entreabiertos e inmutables.
La puerta se abrió de golpe, me puse de pie en reflejo, tan rápido como una exhalación.
Alan y Adolph entraron, cada uno a un lado de Joe sosteniéndolo de la cintura, lo primero que noté es que Joe no era capaz de afirmarse a sí mismo sobre sus pies, él tenía sus brazos extendidos alrededor de los hombros de los chicos y su cabeza se tambaleaba hacia atrás.
–¿Qué le han hecho? –corrí hacia Joe.
Al verlo de cerca me percaté de las magulladuras en su rostro, tenía moretones, rasguños, lesiones de golpes, restos de sangre y estaba adormecido. Sujeté su cara entre mis manos, el gimió adolorido.
–¡Oh Dios mío! ¿Qué demonios le hicieron? ¿Por qué lo han golpeado de esa manera? –reclamé.
Empujé a Alan y Adolph lejos de Joe para que lo soltaran, yo lo sostuve y le ayudé a mantenerse en pie.
–No le hemos hecho nada –trató de elucidar Adolph–. Tranquilízate, pequeña. No hemos sido nosotros.
A penas lo había escuchado, abrí un espacio en el sofá para recostar a Joe. Su macizo cuerpo se desplomó encima de los cojines, siguió gimiendo quejumbroso.
–¿Joe, qué tienes? –le pregunté mientras removía su cabello de su cara, los mechones de pelo estaban cada vez más largos, necesitaba un corte, aunque seguía siendo prodigiosamente hermoso de todas formas.
–¿Estás bien? –me dijo Joe murmurando.
–Creo que está drogado –escuché decir a Alan.
Me giré súbitamente hacia el Zephyr.
–¿Qué le pasó? –mascullé.
–Lo echaron de un bar y lo encontramos así tumbado en un callejón –me reveló Adolph–. No le hemos lastimado, él ya estaba drogado y apaleado cuando lo encontramos. Creo que se metió en problemas.
–Angelique, te quiero, te quiero mucho, te amo –canturreó Joe con balbuceos ilegibles.
–¡Oh Joe! ¿En qué estás metido? –arrullé su rostro desaliñado.
–No me dejes, nena. –siguió hablando sin decir nada realmente.
Lo besé levemente en la frente, él siseó un poco así que me alejé para no lastimarlo más. Todos estaban sin palabras, nadie tenía nada para decir, seguramente sentían lastima de él.
–Levántate, Joe –le dije y le ayudé a sentarse.
Los oscuros ojos de Joe estaban fijos en nada, sus pupilas se veían dilatadas y sus largas pestañas hacían sombras en sus pómulos. Pasé el brazo de Joe por encima de mis hombros y con mucho esfuerzo le hice ponerse de pie.
–Chicos –empezó Joe–, los amo. Y no estoy borracho, no lo estoy.
–Joe, ¿qué estuviste haciendo? –le cuestionó Adolph con mucha severidad. El tono de su voz era autoritario.
–No he bebido, si es eso lo que insinúas –contestó Joe de manera inestable, seguía pareciendo seguro de sí mismo, pero tenía una fanfarrona sonrisa irónica de felicidad y una mirada de loco–. ¿Te has dado cuenta de lo apuesto que eres?
Joe guiñó un ojo hacia su amigo, quien pareció ligeramente sorprendido.
–¡Oh! Compórtate, cielo –le dijo Adolph muy masculinamente, usó su voz gruesa y profunda para dar órdenes–. Deja de jugar, chico.
–Angie, sujétame fuerte, creo que me voy a caer –Joe apretó mis hombros y se estrujó contra mi cuerpo, la estructura de su cuerpo robusto y de piedra me hacía difícil la tarea de sujetarlo, y cada contacto con su piel me hacia estremecer–. Me duele la boca, y los labios, podrías besarme allí, quizás mejore.
Entorné los ojos. ¡Chico aprovechado!
Sin embargo sí parecía malditamente dolorido, cualquiera que fuera tan fuerte como para haber apaleado a Joe de esa manera tenía que ser un peligro.
Encaminé a Joe hacia su dormitorio con dificultad, pesaba demasiado para mí, y él no me hacía la labor más fácil, descansaba todo su peso sobre mí y se quejaba en voz alta.
–¿Te ayudo con eso? –se ofreció Jerry caballerosamente.
–No necesito que niñitas maricas me ayuden –gruñó Joe con repentina irritación.
–Joe –le dije en tono de amonestación.
A pesar de todo Jerry se movió para sostener a Joe del otro lado.
–Angie, no dejes que éste niñita me toque –Joe hundió su rostro en mi cuello fingiendo llorar como un bebito.
–¡Vaya homofóbico! –bufó Jerry haciendo una breve distancia entre él y Joe.
–Está bien, puedo sola, Jerry –le dije.
Al llegar al cuarto hice que Joe se recostase cuidadosamente en su cama y luego cerré la puerta. Él lloriqueó un poco como un chiquillo, gimió y se revolvió en la cama gruñendo maldiciones y juramentos.
–¿Quién te golpeó? –sondeé afirmándome en la cama a su lado.
Él abrazó mis caderas y me encerró entre sus brazos.
–¡Oh! mi hermosa princesa, amo que te preocupes tanto por mí –el susurró–. Nadie nunca se había preocupado por mí, nadie antes de ti me había demostrado que me amaba, no habido nadie en mi vida a quien quisiera cuidar más que a ti. ¿Cómo diablos es que te gusta un tipo como yo? Soy la peor elección que pudiste tomar alguna vez.
Revolví su pelo, había un montón de sentimientos apresándome, cuando se esfumaran los efectos de los narcóticos él seguramente no recordaría que me dijo todas esas cosas. Yo me preguntaba cómo es que nunca antes alguien se había preocupado por él. Porque sí, quizás era arrogante, vanidoso, presumido y con mal genio, pero también tenía muchas cosas buenas, era protector, carismático, divertido, incluso podía ser romántico detrás de su aspecto fanfarrón. Yo amaba cada vez que sonreía y me tocaba, la manera en que me calentaba cuando tan sólo decía mi nombre, la picardía traviesa de su mirada, la forma increíble en la que sabía tocar y amar, amaba todo él aunque deseara no hacerlo, eso sin mencionar lo sexy y sensual que era éste chico, siempre tan seguro de sí mismo, siempre tan irresistible. Aunque algunas veces, como ahora, parecía tan indefenso, solitario, como si necesitara ser cuidado y amado, y probablemente así era, él siempre se cuidaba de conservar su apariencia fuerte, actuaba como si no necesitara a nadie, y se culpaba de todo lo que sucedía.
–No vas a decirme quien te golpeó, ¿verdad? –lo reprendí.
Comencé a quitarle su chaqueta con cuidado de no lastimarlo, él esbozó una sonrisa pecaminosa, las puntas de sus blancos colmillos se asomaban ligeramente. Me alcé de la cama para buscar en el armario de Joe uno de esos pants que utilizaba como pijama. La chaqueta de cuero de Joe estaba exuberantemente pesada, revisé sus bolsillos, encontré armas allí, estaba repleta de navajas en sus bolsillos interiores y exteriores, dagas, incluso había una pistola, bien cargada con balas. Al parecer no le había dado tiempo de usar ninguna de esas armas cuando fue abofeteado.
Continué sustrayendo las pesadas y modernas botas de los pies de Joe, me sorprendí aún más, tenía más armas en sus zapatos, pequeños cuchillos de todos los estilos.
Él no estaba demasiado al tanto de lo que yo estaba haciendo, parecía somnoliento, estaba un poco adormecido. Deslicé mis manos por encima del botón de su pantalón, él gimió de júbilo, a medida que me despojaba de su ropa descubría más y más armas, estaba armado hasta los dientes, y también tenía una billetera y un Blackberry. Él frunció el ceño cuando me vio acercarme con los pantalones amplios de algodón.
–No voy a ponerme eso –me dijo rezongonamente.
–Está bien, quédate en bóxers –pero lo arropé hasta el cuello, porque su piel tan descubierta exigía ser tocada, y yo no quería sentirme tentada–. ¿Quieres que limpie tus heridas?
Él negó frunciendo más el ceño, sus cejas formaron una gran V en su frente.
–No. Ven aquí, eso es lo que quiero –él se desarropó hasta sus caderas, torturándome. Me hizo señas para que me acostara con él–. Te necesito a mi lado.
Noté que él cabeceó y cerró sus ojos unos segundos.
–¿Te sientes bien? –me preocupé.
–No. ¡Demonios! –mantuvo sus ojos cerrados–. Me siento muy mal, me duele todo. Creo que tengo unas costillas rotas, y veo dos como tú. Aunque eso no me molesta, pero me duele, me está matando, todo el cuerpo me duele.
En su voz pude advertir la seriedad del asunto, estaba apabullado y lastimado. Me acerqué para examinarlo, acuné su bello rostro en mis manos, distinguí los moretones en sus hombros y en su abdomen e hice una mueca.
–Creo que debería decirle a los chicos.
–No –negó, también tomó mi rostro–. No les digas, no entiendo lo que está pasando, no entiendo nada.
–¿Has consumido algo?
Él pareció no escucharme.
–Tuñ vofz e lejangda –balbuceó una maraña de palabras, como si estuviera bostezando o comiendo al hablar perezosamente.
–¿Qué? –me esforcé para entenderlo.
–Que tu voz es lejana –él batalló para hablar con claridad–. Acércate más, no puedo escucharte. Acércate.
Pero ya estaba suficiente cerca, sin embargo él me haló de la camiseta y me recostó en su pecho, me asusté cuando él se lamentó de dolor.
–Estás haciendo que te lastime –soné firme.
–No importa. No me importa –repitió.
Me abrazó fuertemente, todo su torso desnudo y sus brazos se comprimieron envolviendo mi cuerpo. Una ola de calor me hizo temblar, mis piernas se entrelazaron con las de él e involuntariamente mis manos se movieron hasta sus hombros, el placer que sentía al deslizar mis dedos en su piel desnuda era enloquecedor, cada toque era como una corriente eléctrica recorriendo mis músculos recónditos.
Mi estómago se apretaba contra el suyo, incliné mi cabeza hacia atrás intentando respirar, pues su rostro tan cercano no me lo permitía, sentía algo inexplicable dentro de mi pecho, como si mi corazón estuviera contrayéndose dolorosamente, como si se volcara y diera vueltas, estaba a punto de saltar de mi pecho, se asemejaba a una ráfaga de aire transcurriendo por dentro mis tórax. Contuve el aliento y él me besó, la suavidad y la calidez de sus húmedos labios me dejó atontada, probé el sabor ameno de su lengua que luchaba con la mía exigentemente, reclamándome a mí.
Sus manos fuertes ahuecaron mis pechos, me palpaban a través de mi camisa y con sus dedos delineaba los bordes de mi sujetador.
Ambos gemimos, pero no estaba segura de si su gemido era de dolor o de gozo. Me aparté bruscamente de él, lidiando con mi respiración intermitente y conmovida. Lo único que conseguía mirar eran sus potentes, poderosos y afanosos labios saciados, enrojecidos e hinchados. Las ganas de devorarlos me atragantaban en mi propia saliva.
–No está bien esto –logré despedir las palabras en un jadeo–. Estás mal, estás herido y drogado.
–Pero te necesito, me estoy muriendo, voy a morir si no te quedas conmigo –su tono de voz reflejaba un dramatismo fatalista exagerado–. Ponte una de mis camisas y duerme conmigo, por favor.
Me había dicho por favor, pensé estúpidamente. Eso significaba que estaba rogándome, ¿cómo negarse a eso?
Debía recordarme a mí misma que Joe no era demasiado fiable ahora, pero no quería, de verdad no quería recordar eso justo en éste momento, cuando realmente necesitaba que él durmiera abrazado a mis caderas.
¡Dios! ¿Por qué ponían tentaciones tan grandes delante de mí? Joe era un pecado, uno grande, pero el más satisfactorio que pudiera existir, de esos por los que no importaría ir al infierno.
Salté fuera de su cama, busqué una de sus camisas en su armario, le di la espalda para cambiarme, aunque sabía que eso no era necesario, pero de todas formas seguía avergonzándome un poco. Podía sentir la mirada de Joe fija en mi espalda desnuda cuando me saqué la blusa, que rápidamente fue remplazada con la camisa de Joe que parecía enorme cubriendo mi cuerpo.
Resignada me acosté a un lado de Joseph, él nos envolvió a ambos entre sus mantas, sábanas que tenían su olor, la fragancia exquisita de su piel dorada y bronceada ligeramente. Su rostro era precioso, aún más de cerca, la barba oscurecía un poco el área de su mandíbula, tenía ojos juguetones y pícaros, a veces parecía tan joven. Le acaricié los labios y él me apretó en un abrazo, su cuerpo prácticamente desnudo era tan deseable que me hacía perder los sentidos.
–Dime que me amas, hace tiempo que no te escucho decírmelo –susurró en mi oído.
–¿Tú me amas? –dije yo–. Quiero decir, ¿me amarás luego de que estés sobrio y todo eso?
–Te amaré aunque pasen mil vidas después de ésta.
–Entonces también yo te amo –respondí. Él cerró sus ojos, continuaba débil y extraño–. Tienes que descansar, o esos moretones no se curarán solos.
Asintió, llevó sus manos a su cabeza y luego de varios minutos en la misma posición él se quedó dormido. Percibí la relajación en su profunda respiración, mirarlo dormir era algo de lo que jamás podría saciarme, podría hacerlo durante horas, durante toda la noche. Su cara estaba pacifica como la de un ángel, su cabello desordenado y revuelto acariciaba su cara, y sus omnipotentes labios tenían toda mi atención. Le di la espalda, sus brazos no se desaferraron de mi cintura, su pecho amplio, rígido y desnudo chocando contra mi espalda conseguía estremecerme hasta los huesos.

Las manos de Joe me sacudieron los hombros con firmeza, desperté de una pesadilla cuando eso pasó.
–¡Angelique! –Joe me llamó y me zarandeó sin delicadeza.
Parpadeé varias veces aclarando mis ojos, observé su cara frente a la mía y parte de su pecho desnudo, froté mis ojos hasta que finalmente la imagen se hizo más lúcida, el calor de su cuerpo en la cama debilitaba mis sentidos.
–¿Qué pasó? –exclamó, me percaté de que ocultaba miedo en sus ojos y estaba tan confundido que apenas reconocía su habitación–. ¿Por qué diablos me siento tan mal? Todo mi cuerpo –se quejó con un gemido al tocar sus costillas–. Me duele. ¿Qué sucedió? ¿Me acosté contigo anoche?
En esos momentos lo único que yo recordaba era mi última pesadilla. Que constaba de Joe mordiéndome hasta matarme, así que tuve que esforzarme para recordar.
–Sólo dormimos –hablé finalmente–. Tú deberías saber lo que sucedió anoche. ¿No fuiste tú quien consumió drogas hasta ser echado de un bar y luego se dejó golpear deliberadamente?
Él me miró crudamente, su cara estaba roja.
–¿Que yo qué? –me sorprendió oír lo confuso que se escuchaba–. Eso no es posible, yo no consumo drogas, y no recuerdo haber sido echado de ningún bar ni haber tenido ninguna pelea. Si algo así hubiera pasado yo lo recordaría justo ahora, no es posible que…
Se levantó violentamente de la cama envolviendo una sábana en su cadera, corrió a mirarse al espejo del baño, muy holgazanamente yo me puse de pie, él volvió conmigo y me dirigió una mirada que no conseguí leer.
–No te he mordido, ¿cierto?
Por puro instinto toqué mi cuello, lo de la mordida había sido sólo un sueño, aunque últimamente no podía confiar en nada.
–No, no me has mordido –le contesté–. Tranquilízate, ¿puedes?
Sacudió su cabeza y agitó las manos en el aire en gesto de frustración. Miró el reloj en su muñeca.
–No ¡Maldita sea! Es tarde, muy tarde, debo trabajar –maldijo en voz alta y buscó entre su ropa–. ¿Dónde están mis armas?
–Alto ahí, amigo –me intercepté en su camino, él me miraba encrespado–. No dejaremos que salgas de aquí. Primero necesito que me respondas algo. Joe, ¿tú has intentado robar La Daga de Fuego de la casa de los Ravenwood?
Aunque su mirada no cambió su rostro se transformó en el de un fantasma, tan pálido como el papel.
–¿Quién te dijo eso? –fue su respuesta.
Mi rostro también palideció al escucharlo, eso sólo significaba una cosa…
–¿Entonces es verdad? –mi voz se alteró, grité–. Has intentado robar la maldita daga, eso significa que tú has sido también el ladrón de La Daga de Cristal. Alan fue torturado por eso, ¡Joe! ¿En qué diablos estabas pensando? ¡Yo tenía la esperanza de que lo negaras! ¡Tenía la esperanza de que fuera una mentira! Eres despreciable, eres un…
Me detuve, respiré con sublevación. Él seguía mirándome sólidamente, con el ceño fruncido y los ojos brillantes.
–¿Terminaste?
–¡NO! –negué furiosa.
–No he robado nada. ¡No lo he hecho! –señaló calmado, pero con una nota de furia.
–¡Mentira! Eres un mentiroso. ¿Cómo pudiste hacerle esto a Alan? ¿Cómo pudiste? –lo empujé, pero no se movió.
–Bien, ¿quieres que sea sincero? –él alzó la voz–. No he robado nada, pero sí estuve en la mansión de los Ravenwood tratando de robar la daga. Soy culpable de eso, pero sobre la daga de la familia Black… yo no lo hice, Angelique. ¿Crees que hubiera sido capaz de ver que torturaban a Alan sabiendo que yo era el ladrón? ¿Crees que soy capaz de eso? –él tomó mi cara con una mano–. Mírame, ¿dejaste de confiar en mí, cierto?
Mis ojos se tiñeron con lágrimas de rabia, sentía la necesidad de lanzar cosas por todas partes. Sacudí mi cabeza intentando contenerme.
–Sólo porque tú has hecho que deje de confiar en ti, ¿cómo puedo confiar en ti si lo único que haces es darme razones para dudar?
–Bien, de todas formas, no deberías confiar en mí –dijo–. Aunque me duele que tenga que ser así, es mejor para los dos. La razón por la que intenté robar La Daga de Fuego creo ya la debes saber. Fue una orden de mi jefe, el demonio para el que trabajo. Y La Daga de Cristal había desaparecido antes de que yo… –se interrumpió y se quedó callado.
–¿Antes de que tú qué? –alcé una ceja–. ¿Antes de que pudieras robarla también? –él asintió–. Tú estás involucrado, tú incluso sabes quién tiene la daga de la familia de Alan.
Volvió a asentir, le di una bofetada, él se limitó a cerrar los ojos y apretar sus labios.
–Viste a tu amigo llorar y gritar de dolor cuando su propio padre hacía que le dieran latigazos y aún así no dijiste nada –le reproché–. Si todo éste tiempo lo supiste, ¿por qué no se te ocurrió decir dónde estaba esa maldita arma mientras tu amigo era juzgado? Eres un bastardo.
–¡Yo no lo sabía! –vociferó él–. Para ese tiempo yo no lo sabía, lo supe algunos días después de que nos liberaron.
–No te creo.
–Bueno, no me importa, no lo hagas –dijo mientras se ponía unos pantalones limpios–. Ahora déjame en paz y dime dónde están mis armas –señalé hacia el armario, él agarró un par de cuchillas y antes de dirigirse hacia la puerta me habló–. Todo lo que he hecho ha sido para protegerte, si traté de robar la daga de los Ravenwood fue porque tú me importas, todo ha sido por ti, porque necesito mantenerte a salvo. Al menos me di cuenta de que fue un desperdicio, pensé que me agradecerías, pero ya veo que me equivoqué.
Cuando él abrió la puerta los chicos estaban allí de pie del lado de afuera del umbral, con miradas desdeñosas hacia Joe, salvo Jerry, quien solamente estaba reclinado en la pared pareciendo aburrido.
–¿Ustedes también? –la furia hizo que la mandíbula de Joe temblara al hablar mientras apretaba sus dientes–. Déjenme en paz, dejen de meterse en mi maldita vida –él gritó.
Adolph se paró delante de Joe y lo sujetó de los hombros, yo me coloqué unos pantalones rápidamente.
–No vas a salir de éste lugar –le advirtió Adolph–. Joe, Sam está manipulándote, no vamos a permitir que sigas trabajando para él.
Joe tenía el rostro de alguien que fue abofeteado, con su mirada fría e irascible, como si sintiera que había sido traicionado.
–Tengo que irme –Joe puso sus manos encima de los brazos de Adolph y se deshizo de su sujeción fácilmente.
Ésta vez fue Alan quien bloqueó su camino interponiéndose con su cuerpo delante de Joe.
–Lo siento, hermano –masculló Alan–. No podemos dejarte ir.
La mirada de Joe recorrió toda la habitación, miró hacia todas partes como si buscara alguna escapatoria, yo me encontraba a su espalda mirándolo con sospecha, cuando él me lanzó una ojeada nuestros ojos se encontraron, yo distinguí el fiero brillo del odio que manaban sus oscuras pupilas, él parpadeó y ese brillo malvado desapareció, fue substituido por miedo, volvió a parpadear y la maldad retornó a él.
–¡No entienden! ¡No entienden nada! –él gritó–. ¿Qué saben ustedes de Sam? No saben nada. Si no voy a encontrarme ahora con él es Angelique la que está en peligro, no voy a permitir que nada le pase a ella, ¿me escucharon? Me iré aunque sea lo último que haga.
Joe empujó a todos igual que un toro enfurecido llevándose todo a su paso, se dirigió apresuradamente hacia la puerta de salida, todos le seguimos. Igual o peor que un depredador Adolph saltó grácilmente con la agilidad de un león listo para aislar la puerta con su cuerpo.
Sintiéndose atrapado Joe alzó un puño y golpeó con todas sus fuerzas a Adolph en el estómago, mi boca se abrió y mi corazón palpitó asustado. Dando un grito ahogado Nina corrió hacia Adolph, que cayó lentamente en el suelo tocándose el abdomen, ella se puso de rodillas a su lado y adoptó una mirada asesina dirigida a Joe.
Había ira comprimiendo mi garganta.
Adolph se sorprendió de lo adolorido que se encontraba.
–Estoy bien –le dijo él a Nina para aplacarla, sin embargo no se levantó y se encogió con la mano descansada cerca del pecho.
–Vamos, Joe, si quieres pelear con alguien pelea conmigo –se enfrentó Alan.
–No tengo tiempo para esto –resopló Joe y se encaminó hacia el jardín trasero, donde podría huir factiblemente.
Alan corrió a tanta velocidad que a penas conseguí verlo, mis ojos sólo captaron el destello de su movimiento como un celaje de su silueta, no era más que una borrosa mancha.
De pronto Alan aterrizó encima de Joe, el impacto hizo que sus cuerpos se deslizaran varios metros lejos hacia la chimenea de cristal, ésta se hizo pedazos. Reprimí un grito.
–Lastima, ¡me gustaba mucho esa chimenea! –murmuró Joe debajo de Alan.
El Zephyr parecía furioso.
–¡Anda! Mírame, Joseph –Alan agarró a Joe de la garganta y éste lo miró con cara de pocos amigos.
Se miraron fijamente a los ojos, casi podía sentir la tensión entre ambas miradas, los ojos castaños de Alan y los ojos de plata que tenía Joe. Ellos estaban peligrosamente cercanos el uno al otro.
–¿Ahora quieres besarme? –se burló Joe con mordacidad.
La mirada de Alan se hizo más intensa y después de unos segundos Joe abrió ambos ojos de par en par.
–¡Maldito! –le insultó a Alan–. Intentas manipular mi mente.
Furioso y salvaje Joe forcejeó pero todos sabíamos perfectamente que no escaparía de Alan, ese Zephyr era mucho más fuerte.
–Somos amigos, Joe –pero el tono de Alan no era nada amigable.
–¿Amigos? –soltó Joe, cerró los ojos y giró su cara hacia otro lado–. Si, claro. Los amigos no manipulan a sus amigos.
Me quedé petrificada en mi sitio, no sabía que hacer, tenía mucho miedo. ¿Desde cuándo Joe se había convertido en nuestro enemigo?
Pasé mi mirada inquieta hacia Jerry, él estaba mirándome con seriedad, sus labios fruncidos y su cara acalorada. Rápidamente miré a Nina, ella se hallaba muy cerca de Adolph, cuidaban uno del otro.
Y cuando volví a mirar hacia Alan él había alzado una mano frente a la cara de Joe, pero éste se encontraba resistiéndose, apretaba los labios y cerraba con fuerza los ojos. Entonces Alan tocó la frente de Joe, quien al contacto desistió de luchar y su respiración se volvió más relajada.
Luego lo noté, le había hecho quedar inconsciente. Estaba por lanzarme a correr hacia Joe cuando sentí que Jerry me sujetaba, lo miré.
–¿Te encuentras bien? –me dijo él.
Escuché que Alan suspiraba del otro lado de la estancia y se levantó de encima de Joe dejándolo dormido, extendido en el mármol como un cadáver. Antes de que yo pudiera soltar un insulto y una exclamación Alan me habló:
–Él está bien –me aseguró, por alguna razón yo no podía creerle–. Creo que he borrado su memoria, no recordará ésta incómoda escena cuando despierte.
–Tú… tú… –tartamudeé perpleja.
–Es la primera vez que he intentado hacer eso, Angelique. Ni siquiera sabía que podía, pero no estoy seguro de lo que le hecho, ya que intenté manipular su mente, y no sólo no me dejó, creo que tiene un bloqueo mental, no puedo leer su mente ni manipularla. Por eso no sé cuánto recuerde –declaró Alan con calma.
¿Podía borrar la memoria de las personas? Maldito cabrón.
Alan alzó las cejas y me dirigió una mirada cuando escuchó el insulto mi mente.
Me solté de las manos de Jerry, me arrodillé en el piso cercana a Joe. No lo toqué siquiera, simplemente lo observé, parecía haberse dormido pacíficamente.
Adolph caminó hacia mí, revolvió mi cabello cariñosamente y suspiró.
–Pequeña, te juro que quiero ayudarlo, y también a ti, pero no sé cómo hacerlo –dijo Adolph.
–Lo siento –me disculpé por Joe.
Nina se inclinó a mi lado y me dio un corto abrazo.
–No importa –manifestó ella y puso una mano afectuosamente en un brazo de Joe–. Pero si éste chico grandullón vuelve a golpear a mi… a… a Adolph, le golpearé yo misma.
–Por la seguridad de todos, si Joe sigue así tendremos que hacer que se vaya –sugirió Adolph.
Yo no dije nada, era la seguridad de todos, a pesar de que amaba a Joe, él estaba convirtiéndose en un monstruo.
–¿Cómo se supone que lo olvide? –susurré. Lo peor era que todos se habían quedado callados después de escucharme–. Ya no soporto más toda ésta mierda.
–¿Dónde está ese mocoso…? –oí decir a Adolph.
Misteriosamente Jerry se había esfumado.

Varias horas después todavía esperaba a que Joe despertara de su sueño de princesa, Jerry todavía no aparecía, y yo estaba haciendo un mal tercio con Nina y Adolph. Ellos no estaban haciendo nada, ni siquiera hablando, pero yo podía asegurar que si yo no hubiera estado allí, sentada en medio de los dos, estuviesen haciendo muchas cosas. La manera en que se miraban el uno al otro me lo decía, y cada vez que yo intentaba levantarme cada uno me tomaba de un brazo y me halaban de nuevo hacia el sofá.
–De verdad, chicos, puedo irme si quieren –traté de no sonar desesperada.
–Bien, vete, luego no digas que te dejamos sola –Nina resopló hastiada.
Intenté no demostrar el gran alivio que sentí, reprimí la sonrisa.
–Iré a ver a Joe.
–Ten cuidado –me advirtió Adolph.
Abrí la puerta del cuarto de Joseph, parpadeé varias veces antes de asimilar lo que veía. Era Joe, había despertado, se hallaba sentado en el suelo amarrando sus manos al poste de su cama, se ayudaba con sus dientes para apretar la gruesa cuerda alrededor de sus muñecas.
Mi garganta se secó por un momento.
–¿Qué haces?
–¿Podrías ayudarme con esto? –me pidió él hablando mientras sostenía la cuerda entre sus dientes.
–¿Por qué demonios te ayudaría a amarrarte?
Con un movimiento de cabeza se sacudió su cabello desordenado para deshacerse de los mechones sudorosos que se adherían en su piel. A pesar de todo, ver su pecho desnudo todavía me causaba pensamientos sucios, también tuve que sacudir mi cabeza y contener el deleite.
–No sé que pasó –me garantizó–. Pero sé que Alan ha revuelto mis recuerdos a placer y también estoy seguro de que quise lastimarlos. Así que acércate aquí y ayúdame.
–¡Como si eso fuera a detenerte! ¿Has notado lo fuerte que eres cuando estás… –dejé que mi voz se ahogara dentro de mi garganta–, cuando estás, bueno, ya sabes. Sé que estoy siendo poco racional, pero no voy a ayudarte con eso.
Él pareció un poco conmovido, sus ojos se estrecharon y me miró directamente a los ojos con súplica. Mi estómago se revolvió al reconocer sufrimiento en su mirada.
–Tienes que ayudarme, ya me estoy perdiendo a mi mismo, por favor –cerró los ojos–. Quizás debería rendirme y permitir que me envíen al infierno de vuelta.

18 comentarios:

AndyKrats dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
HaNnY dijo...

muyyyyyyy buen cap. !!! me encanto bueno nos encanto jajaj
eske aki esta mi am8iga y6 tambn le gusto genial siguela !!!

Floppy! dijo...

aiiiiiiiii steph me encanto el cap.!! fue hermosoo! llore! me sacare un 0 mañana en mi leccion oral x tu culpa y la de tus novelas! ajja pero valio la pena! me encanto el cap. espero con ansias el proximo!
Floppy!

AndyKrats dijo...

AYYYYYYYYYYY DIIOS, estoy desesperada, es inevitable estoy tan adentrada en tu novela que me provoca dolor angustia y nervios además de bronca y ahora preocupación ... =/ Que le pasa al pobre de joe?? .. No quiero que se valla.. y mucho menos que valla al infierno. Ufff si que este capitulo estuvo interesante … cada palabra me intrigaba a leer la otra..
Me da impotencia no saber que es lo que tiene joe en la cabeza… lo que piensa y siente y sabe. Y jerry donde se metió?? Ya .. desconfió de el un 100 % .. JAJAJA
AMOO TU NOVELAAAAA.!!!!!!!!!!!! Que surte que puedes publicar a tiempo .. =)
Y para serte sincera que no tiene nada que ver pero bueno..
La foto de joe esa... también es mi favorita y me calienta pero no sabes como ... JAJAJAJA xD es cuello por dios.. Basta porque si no, no paro y creo que podría llegar a espantarte con mis pensamientos!
Sos lo mas steph ... Te adoro!
Quería pedirte un favor.. yo amo leer y obviamente que escribir también, nunca me considere una buena escritota, la verdad no se.. pero estaba modificando mi blog e iba a publicar un novela, que es todo fuera del ámbito de los jonas. osea me encantaría que me ayudaras.. no se como pero bueno xD quisiera que esta novela tenga éxito. si yo escribo es por placer y me encanta pero también me encantaría que la gente aunque sea opine de ella. eso va hacer difícil porque ya la estoy escribiendo, y no tiene nada sobre natural ni a un jonas ni nada de eso pero es romántica por supuesto, te paso el linck http://djdangergirljb.blogspot.com/. Bueno además de que me ayudaras si queres y podes, te lo quería comentar porque sos una de mis escritoras favoritas, y bueno entre todas ellas eres la única con la que tengo contacto xD
Bueno, como siempre un placer leer tu novela. ES LA MEJOR DE TODAAAS!

Seguilaa! Por los menos hasta que me muera ;) JAJA

Aandy

ashanti dijo...

waa q genial cap `pobre joe lo tortura el idiota de sam ñaña todas contra sam XD la verdad aveses me hace enojar la historia x los problemas q enfrentan pero asi como me hace enojar me hace reir es impresionante tu imaginacion jeje no creo q llegues a tener un bloqueo de escritor eres muy creativa asi q no t bloquearas y si llqgara a pasar t desbloqueamos con muchas fotos de joe XD jijiji

Janerkis JB dijo...

Dios Steph mori x_x Con este capi
rei, llore, emocione
Uf demasiadas emociones.

Ayy Dios yo juro qe no entiendo
a Joe. Qisiera qe explicara todo
bien y dijera qe es lo qe le pasa?
De qe es qe cuida a Angelique?
Muero Steph.

Waahh cambiando drasticamente de tema
Debo decir qe yo tambien tengo una
foto qe me calienta de Joe
Si la pudiera poner por aqi te la
mostraria. OMG ese chico esta bueno.
Me encantan las fotos donde esta comiendo algo. Ay ay ay ahi
si me prendo. Me voy por pensamientos demasiados sucios jaja

Cambiando de nuevo drasticamente de tema.

Todavia desconfio de Jerry sobre
su personalidad y su sexualidad LOL
Es verdad. Por qe se desaparecio??
se fue a buscar a su pareja o a
traicionar a los chicos??

Awww tu nove me pone paranoica 8)

Alan es el mejor. Adoro a ese Chico
es tan sexy.
Steph una pregunta

Ya Alan se recupero de lo de Nina
por qe si no es asi dile
qe Janerkis de Rep. Dom. esta
a sus ordenes para consolarlo
y darle lo qe el qiera jujuju OK NO

Bueno Bueno ya me voy
hablo demasiado y no qiero
cansarte.
Pero no sin antes decirte
qe te mereces un premio
Nobel por lo bien qe escribes

Bueno Steph ya me voy
Cuantas veces digo lo mismo?
Bueno ya si
Bye te adoro cuidate

ATT: Yo Jane JB
Futura señora Jonas

PD: Creo qe a todas nos encanto
la song de Nick en Camp Rock 2
Introducing Me.
Aunqe debo decir
qe Wouldn't Change a Thing es una
buena cancion jaja
y sigo hablando.

Ahh el beso bueno le tire una
zapatilla a mi tv. Creo qe no
lo ingeri bien
ya si me voy

Cecy dijo...

Derrepente salieron lagrimas de mis ojos :'( no puedo creer que bueno.. eso :( bueno ya quiero ver el siguiente cap :D pobre joe lo que ah de estar sintiendo por dentro, hasta llegar a los extremos de amarrarse :(

Anónimo dijo...

helloooooo!!!! fiel lectora reportandose en su labor de comentadora!!!

genial steph, fue tan waooo, me imagine toda la escena de la pelea y waooo estupendo, pobre chimenea de cristal, me imagino que era muy linda...hey joseph amor que te pasa, me duele verte asi, tan agresivo y poseido...extraño su forma de ser; devuelvanme a mi joseph, pero me mato con todo lo que dijo, ¿hey steph nunca has esuchado que los borrachos son como los niños chiquitos?...es decir que siempre dicen la verdad, juju joseph si sintio todo lo que me dijo, aunque luego no recordaba ni pito de lo que habia dicho. ¬¬

hey joseph tiene un Blackberry... steph dile que me mande su bb pin para agregarlo a mi lista de contactos jiji!! me mori con la forma en la que describiste a joseph cuando estaba tirado en la cama...fue intensamente doloroso imaginarlo asi!!

questions...¿que piensas de la relacion de joseph y ashely?, al parecer van enserio...y ¿que opinas de las fotos que dicen que ya no usa su anillo? el dijo k el habia echo esa promesa con dios y con el y que no usaba su anillo todos los dias, pero k eso no significaba que ya no fuera "puro"... yo le "creo" ¬_¬ pero me gustaria saber k opinas tu. yo en lo personal desapruebo completamente esa relacion, no es por nada pero lo preferia mil veces con demi o solo...asi es mejor. att:perla (joejonas15)

Anónimo dijo...

WOW STEPH SUPPPER MEGA ESPECTACULAR CAPITULOO me dejoo con la boca abierta :D , me encanto el cap ..
HAY MI JOSPEH QUE SE PORTA TAN MAAL Y ESE ALAN QUE MANIPULA LAS MENTES QUE SE CREO PARA DEJAR INCONSIENTE AL POBRE DE JOSEPH NI QUE FUERA HARRY POTTER :P
como tiene problemas joseph pero aun asi lo quiero y al alan tmb ;) jeje !
y steph me encanto el epilogo narrado por joseph me fasinoo enserio que sii , bueno steph me tengo que ir tengo que estudiar :) nos vemos :Ñ

BESOS

Ilsevzla =)

PD :NUEVO NICK (JBJJ♥)
JAJA NO SE ME OCURRIO OTRO Y COMO ME AYUDASTES TANTO ¬¬ JSJS ! pero no se si lo pondre de todos modos hai esta una idea :D

Katita dijo...

Oh My God! Me hiciste llorar toda la nove, haha Joe parecia niño chiquito! Me lo imagino y me produce una dulzuraaa *-*

Ay nuu, pero T.T Serio que llore mucho, y mas con las ultimass palabras del capi u.u Pobreciito mio, ¿Y Ange porq insulta a Alan? jajaja me rei con lo de: "maldito cabron" haha no no weeh porq me lo insultaa?!

Oyeme sigo dudando sobre la sexualidad de Jerry (? xDD! No serioo donde fuee? o.O OMG Ya se a buscar su varita magica jajaja! Naah cosas locas que me salen jaja!

Ay ese Sam ¬¬ Me le come el coco a Joe, aiish diooos jojo ame el capii cada vez stan maas buenos mii Steph =D

Waaaah hoy sali antes del insti porq en toda España era "Huelga General" jojojo!

Ay ¡SIGUEEELAAA! Espero impaciente el proximo capii =)

Un Besiito♥

Att: Katita

*Lawis Jonas* dijo...

hola
chika
hoy estoy aqui en mi cama comiedo tacos dorados de picadillo y carne
y casi me ahogo al leer tu nove.

me dejaste con ansias de mas caps
de muchoas mas amo como de verdad como escribes y me dejas asi con ganas de leer y leer mas pero pues buu creeo que no sirve jijij

pero bueno sin mas que decir me tengo que ir
estoy con los examenes encima pero me voy


chao


=)

Anónimo dijo...

waaaauuu grax x dedicarme el cap... sinceramente es un honor...... increible el capituloo me fascinoooo seguilaaa q la amooooooo... con q esa foto te calienta?? pues no eres la unica..... y te tengo una pregunta crees que joe perdio la virginiddad con ashley?? pliss resp...
kiss
tattyJb

Fernanda Jonas dijo...

ola ola sthep que padres capitulos encerio. no pude comentar en el cap anterior pero quiero que sepas que estuvo increible, espero con ansias el proximo quisiera que nunca se terminara porque es muy linda realmente la manera en que se aman, en que se miran, todo lo que hacen el uno por el otro es fantastico, es hermoso todo lo que escribes me encanta ten por seguro que leere todos tus proyectos te considero una persona muy imaginativa y buena onda creo que eres muy especial y mas de mi tipo creo que seriamos grandes amigas bueno yo ya te considero una amiga aunque no te conosca ni te aya tratado...
quiero darte las grasias pr escribir porque grasias a eso muchas de las lectoras deven olvidarse de sus problemas, yo soy una de ellas o eso creo tkm ssthep y espero algun dia poder conocernos, me considero una gran fan tuya sigue porfavor no te detengas y lucha por tus sueños porque espero algun dia ver una peli tuya o un libro publicado...
y sube pronto el cap xfa esque me muero wwoow mi joe bueno nuestro jeje no puede estar convirtiendose en algo tan feo necesita ayuda y devmos ayudarlo, woow es tan candente encerio te creo cuando dices que te calientas con escuchar su nombre...encerio que mente la mia si por imaginar cosas malas mataran ya habria muerto varias veces jiji...
por sierto estoy haciendo una novela oviamente no es igual de hermosa que la tuya, pero quisiera que me ayudaras, queme dieras no se algunos consejos para que sea mejor, se trata sobre joe y vampiros y todo eso a"fernanda" la protagonista le cambiara la vida drasticamente ya que su padre hizo tratos con un vampiro antes de que ella naciera y ahora fernanda devera sufrir mucho por el amor de joe un vampiro muy guapo (ovio)... despues de cuento mas, mi correo en hotmail es: nifer_jonas agragame porfa y veremos...
bye bye tkm nena...bsos y sueere

Fernanda Jonas dijo...

siigue stehp tkm
siguee sthep tkm
siguee sthep tkm
sigue sthep tkm
sigue ssthep tkm
sigue sthep tkm
siigue sthep tkm
siigue sthep tkmm
sigue sthep tkmm
sigue, siiiiiiiguee
sigue, sigue, sigue
porfavor llevo unos munutos sin leerla y ya muero omg.
porfa no dejes de escribir
que moriremos aaaaaawww.
me vuelvo mas loca (bueno si se puede) jejej AMO A LOS JONAS BROTHERS aaaaw estoy enloqueciendo bueno ya enloqueci...
que dramatica soy jeje disculpa me emocione.
ahora si bye...sweet dreams.

Gallethiitha Jonas dijo...

Ola ola
bueno para certe sincera este capitulo estuvo bueno pero me gusto mas el anterior...Bueno oye mil graxias por decirme como sacar el Copyrigth eres grande, de verdad te admiro, a oye por cierto robe una frase de tu blog , pero solo una , hay problema con eso?
era inevitable robarla.
Y oye bueno, me gusto este capitulo, mmm no kiero que se valla mi novio, mi amante Joseph Blade( Joe Jonas) de verdad no kiero pues me morirria si eso pasara y bueno creo que Angie y Yo somos iguales , cuando amamos a alguien no hay quien nos detenga jiji.
Bueno cuidate
nos vemos, bueno no cro que nos veamos, waka waka
pero bueno espero el proximo capi bye

IsabellaBreakingDawn dijo...

OH MI DIOS! Steph Que Linda..MIL GRACIAS por Dedicarme el Capitulo :´D Me Emocione Muchisiisisisisisismo cuando lei que me lo habias dedicado :D Hahahaha!
Wow! que te puedo decir del cap! casi me muero cuando joe llego asi :S Y LLore! aww! no ! es como dice mi hermanita andy ESTAMOS TAN ADENTRADAS con la novela! que bueno me da nervios! lloro grito wow! :D Si te soy sincera ESTOY OBCESIONADA con la novela haha! LA A - M - O! Eres la mejor! eres mi escritora favorita! MUCHO EXITO! Y Quiero que sepas que estaremos ahi para ti para apoyarte en TODO momento! :D Te adoro linda! MUERO POR LEER EL PROXIMO CAP! <3

Anónimo dijo...

hola steph...si de nuevo iop jiji, es que debo decirte que me asignaron una tarea de english acerca de mi cantante, actor, actriz o escritor favorito y dejame decirte que te escoji a ti, porque en realidad te has conviertido en mi escritora favorita, como tenia que escribir una composicion acerca de tu biografia escribi la que pones al final de cada novela, espero no haya problem con eso, pero por si acaso todavia no he presentado el trabajo ni he hecho la esposision, porque es para el lunes,asi que cualquier cosa me dices gracias de ante mano.att:perla(joejonas15)

elianne dijo...

AHHHH AME ESTE CAPITULOOO LO AME!!!! SEGUILAAAA!!! YA DESDE AHURITA ME ESTAS MATANDO DE INTRIGA!!! PORFISSS :D

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